Tu nariz es un aviso encima
sobre lo que conecta un lado a otro del mar
que es el latido de tu corazón,
el mismo que es una canción tenaz,
cargada de muchas líneas blancas finas y a rayas
contra franjas, negras, sobre anillos de oro
puestos en barras de plata.
Tus caricias son calma a un hombre torturado.
Tu cintura es una única curva, inclinándose,
y amortiguando la desesperación misma que lo clava.
Y tu cuello, y tus orejas
y el final de tus hombros
y la curva de la base de tu espalda
a la cima de ella
y tus labios delgados
y süaves
y las comisuras de toda tu risa
y toda tu fuerza
y toda la fuerza en tus movimientos tan delicados y definitivos...
Eres como ser visitado por las nubes del horizonte.

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